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Rastros de la Inquisición en Tendilla


En un artículo publicado por José Luis García de Paz, aparece esta información que por el tema tan especial que trata y por su interés histórico, ... lo destaco dentro del apartado de narrativa sobre nuestra Alcarria,... y dice así:

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"... La calle Díaz de Yela de Tendilla (Guadalajara) fue llamada antiguamente "calle Franca" y esta situada al lado sur del arroyo. Casi enfrente del Museo Etnológico, cerca de la esquina junto a las ruinas de la casona de los de La Cerda y Soto, puede verse un escudo nobiliario en bastante buen estado. En la parte superior de la piedra en que esta tallado hay una inscripción de la que falta su comienzo. No hay referencias en la escasa documentación existente a que haya sido movido de su situación original, aunque seguramente ha debido ser afectado por las reformas que haya tenido la fachada y la casa en que se encuentra, simplemente por efecto del tiempo transcurrido.

La inscripción que se lee en el escudo dice: "siendo Inquisidor General el Illmo señor don Diego de Arze y Reinoso, obispo de Plasenzia" y, como hemos dicho, falta su comienzo. En el primer cuartel del escudo aparecen la cruz, la espada y la rama de olivo, símbolos del Santo Oficio. La espada representa el trato hacia los que se alejan de la doctrina, la rama de olivo (que de lejos asemeja una pluma) representa la reconciliación hacia los que vuelven. En el segundo cuartel aparecen cinco estrellas de ocho puntas, que creemos corresponde al blasón de la familia Rojas.

En el tercero (parte inferior derecha) aparece posiblemente un león rampante a la izquierda de un árbol. ... . Si el león estuviera a la derecha del árbol, podría corresponder a una rama del apellido Ramírez, pero no hay razón alguna para suponer que lo invirtiera el cantero que lo esculpió. Una rama de los Ramírez de Arellano estuvo establecida en Tendilla. El escudo aparece acolado con la cruz del escudo del Santo Oficio, pues se pueden observar los extremos de dicha cruz arriba, abajo, izquierda y derecha. Tanto la Cruz del Santo Oficio como la Cruz de Calatrava se asemejan, su representación en piedra sería la misma, pero la de Calatrava es roja y la otra tiene los colores blanco y negro alternados. Encima del escudo hay una celada diestrada.

Por estos datos podemos saber que perteneció a un caballero apellidado o descendiente de la familia Rojas, que fue familiar de la Inquisición entre los años 1643 y 1665, fechas en que Diego de Arce fue Inquisidor General.

¿Qué es un "familiar de la Inquisición" y quién fue Diego de Arce y Reinoso? ¿Qué relación tuvo Tendilla con la Inquisición? ¿Hubo presencia del Santo Oficio en Tendilla y otros pueblos alcarreños en los inicios del siglo XVII?

La historia de la Inquisición en la Guadalajara no esta exenta de interés. Su actual territorio dependía de los tribunales de Cuenca o de Toledo. De este último dependían la mayoría de los territorios alcarreños del conde de Tendilla.

En la correspondencia del segundo conde de Tendilla y primer marqués de Mondéjar (hay publicadas numerosísimas cartas desde 1497 a 1513) no se habla para nada de la presencia del recien creado Santo Oficio en la villa. Aunque en varios procesos de la inquisición toledana aparecen algunos frailes franciscanos reformados que habían profesado en La Salceda (en fechas alrededor de 1527), no parece que la localidad fuera fuente de preocupación para el Santo Oficio.

Todas las "desviaciones heterodoxas" del recogimiento espiritual de los franciscanos reformados de La Salceda estaban expurgadas y olvidadas cuando se escribieron las "Relaciones" de las localidades de Tendilla y Peñalver (1580) que se enviaron al rey Felipe II, y fray Pedro González de Mendoza se cuidó de no mencionarlas en su "Historia del Monte Celia" (1616).

Aunque los judíos tuvieron principal importancia en el desarrollo de la feria de Tendilla (hasta su expulsión) y hubo moriscos en las tierras del conde, aumentados por una partida de moriscos granadinos que vino a asentarse en sus tierras de Mondéjar en 1572, no he encontrado referencias a procesos inquisitoriales contra ellos. Existe, sin embargo, un proceso criminal contra unos moriscos por haber asaltado y muerto a tres personas que iban a la feria de Tendilla hacia 1575. El historiador Juan Catalina García afirma en 1905 que "no he visto nombre de vecino de Tendilla en los registros de la Inquisición, en las relaciones de autos de fe, etc." salvo un monje jerónimo, Diego López de San Isidro, procesado en Sevilla en 1560. Sin embargo, Juan Blázquez Miguel ha encontrado cuatro procesos inquisitoriales relacionados con Tendilla en los trescientos y pico años que existió el Santo Oficio.

La vigilancia de la ortodoxia, la presencia de un mayor número de moriscos en Mondéjar y Pastrana y el cambio de actitud de los señores de estas villas (desde la actitud tolerante de Ruy Gómez de Silva a la absolutamente antimorisca su hijo el arzobispo de Fray Pedro González de Mendoza o desde la actitud tolerante de los condes de Tendilla hasta el cuarto, a la intolerante del séptimo) tuvo que influir en una mayor presencia de la inquisición en sus dominios alcarreños.
Volviendo a Tendilla encontramos a un tal Alonso de Tendilla (olvidado en la Relación de 1580) quien fue secretario de cámara del Consejo de la Inquisición aproximadamente entre 1507 y 1518, siendo nombrado para ello por el cardenal Cisneros, quien era Inquisidor General y había sido "guardián" en el convento de La Salceda antes de ser llamado por la reina Isabel. En la "Relación" de Tendilla encontramos que hubo en el siglo XVI en la villa, una familia, los Cortés, algunos de cuyos miembros fueron inquisidores y juristas y que son mencionados con orgullo por el autor de la extensa "Relación".
A la familia Cortés perteneció el licenciado Pedro Cortés (Tendilla,1510? - Valladolid, 1549?) quien fue protegido y miembro de la clientela del Gran Inquisidor Fernando de Valdés. Fue Oidor en Valladolid, miembro del Consejo Real y Cámara de Castilla (1546-49), organo supremo del Reino, y finalmente miembro del Consejo Supremo de la Inquisición (1548), truncando su pronta muerte su carrera.

Más importante que Pedro fue el hermano de su madre, llamado igualmente Pedro Cortés, a quien hizo Carlos V Inquisidor en Córdoba y es recordado por los procesos y condenas de herejes que realizó en Ubeda y Baeza y luego, durante venticinco años, en Cuenca donde persiguió moriscos y judaizantes en Molina, Almazan, Soria, Medinaceli y Atienza. Finalmente mencionamos a otro sobrino del Inquisidor Cortés llamado Alonso Cortés, quien fue cura de Tendilla y otros pueblos de alrededor. Creemos, pues, que la ortodoxia estaba sobradamente vigilada en la villa.

La aparición de los llamados "familiares" del Santo Oficio constituyó un instrumento básico en su lucha por la ortodoxia religiosa. Derivados de la Inquisición Medieval, a comienzos del siglo XVI se consideraban dos tipos de familiares, los "criados" de inquisidores o ministros y los "familiares armados" diseminados por las ciudades. Pero a mediados del siglo XVI la inquisición se ruraliza y los familiares se extienden a los pueblos. Su número crece en el siglo XVI e inicios del XVII, disminuyendo al finalizar el XVII y en el XVIII hasta desaparecer con los Borbones, a la vez que disminuía la importancia del Santo Oficio.

Los hubo en Castilla, Aragón, Cataluña, Valencia o Navarra, más en la llamada Corona de Aragón que en la Corona de Castilla. Debían tener buena conducta y reputación social, exclusión de oficios mecánicos y no ser ni nobles ni extranjeros. En la Castilla rural, un familiar podía ser un labrador rico en busca de prestigio y cargos municipales, para quien la obtención del cargo era una demostración implícita de su "pureza de sangre" y de la de sus descendientes. Sin embargo se intentó que no fuera el cargo un puente para obtener otros mejores, y así en las Cortes de1553 se establece que ningún familiar pueda ser juez, baile o notario. Un familiar, pues, era un cargo bastante inferior a un corregidor inquisitorial.

Un "familiar" tenia, en la sociedad rural, un lugar social preeminente, temido o al menos respetado, con exenciones y algunos privilegios judiciales. El familiar asimismo actuaba como "ojos y oídos" de la institución, para someter al vecino del lugar más alejado, aunque en el siglo XVII sean escasos los procedimientos acusativos iniciados por instancia de un familiar. Los familiares no eran unos espías ocultos, pues su cargo era público y notorio, sino más bien un grupo de personas con numerosos privilegios y que por ello consigue un cierto poder, además de publicitar al sistema político-religioso con su sola presencia.

También contaba con todo el Santo Oficio a su espalda para defenderle en el caso de que intenten privarle de sus prebendas o tenga algún problema con otro vecino "del común". O para evitar que fuera forzado a aceptar un puesto obligatorio de responsabilidad y no remunerado en los oficios reales y concejiles.

Un ejemplo de lo mencionado sería el pleito entablado por Juan García Cortés y Juan Bázquez (entonces lo escribieron con "B"), familiares del Santo Oficio y vecinos de Tendilla contra la justicia y régimen de la misma para que les sean guardados sus privilegios, que comenzó en 1617 y fue ganado por ellos en 1618. Es un legajo de unas 200 hojas que hace referencia a una exenciones que Felipe II dio poco antes de morir en 1598 y que se prorrogaron en 1601 por las que los familiares no estaban obligados, como en este caso, a "ser padroneros para cobrar los padrones".

Hay también un pleito de Hernando Romo y Tomás López, familiares de Sacedón, que alegan en 1565 ante el Consejo de estar exentos de ser "viñadores y guardas de campo". Hay constancia, no publicada, de otras familias de Tendilla relacionadas con el Santo Oficio en los siglos XVII y XVIII.

Muchas veces el familiar simplemente "se preocupa de conseguir el nombramiento, y de acudir al tribunal para actos de relumbre o cuando necesita de su autoridad para hacer respetar sus privilegios". En suma, ser familiar era considerado un "cargo de honor" en cierto modo parecido al que se obtenía cuando se lograba un hábito de alguna Orden como Calatrava o Santiago. También puede lograr beneficios realizando "pruebas de limpieza" para aquellos que las necesiten para acceder a un cargo.

¿Cuál era la contrapartida? El Santo Oficio recurre a sus familiares si se necesita información, trasladar a un preso, realizar alguna detención o cuando algún Inquisidor realiza una visita a la zona. No mucho en comparación con los beneficios, como puede verse.

Gracias a los familiares se pudo vigilar la aparición de nuevas fuentes de herejía como el luteranismo o vigilar en el centro de Castilla a los moriscos expulsados de Granada que aumentaban el número de los ya existentes. Siempre hubo temor a su hipotética relación con los enemigos turco y francés, o a la extensión a la península de los conflictos religiosos europeos. Todo ello se enmarcaba en la defensa a ultranza del catolicismo por la monarquía.

El historiador Cerrillo Cruz muestra un documento del tribunal de la Inquisición de Toledo en el que se indican los vecinos de las villas que tenían familiares en ellas, su número y los supernumerarios que había. Un "supernumerario" era una persona que había solicitado el puesto de familiar, reunía méritos para ello y le había sido concedido el puesto, pero no podía ocupar la plaza hasta que no la dejara vacante uno de los que la ocupaban. El número de vecinos se explica al depender del mismo el número de familiares que una villa podía tener.

Hay datos del año 1620 que incluyen, por ejemplo, a las villas de Tendilla (450 vecinos, 3 familiares, 1 supernumerario), Mondéjar (660 vecinos, 5 familiares, 1 supernumerario), Yebra (450 vecinos, 4 familiares, 2 supernumerarios), Albalate (350 vecinos, 4 familiares, 2 supernumerarios), Renera (300 vecinos, 3 familiares, 1 supernumerario), Almonacid (450 vecinos, 4 familiares, 2 supernumerarios), Illana (340 vecinos, 4 familiares, 2 supernumerarios), Valdeacerete (350 vecinos, 4 familiares, 2 supernumerarios) e Hita (330 vecinos, 3 familiares, 1 supernumerario). Blázquez Miguel indica datos de otro documento del año de 1622.

Aún no conozco quien pudo ser el "hidalgo inquisidor" tendillero, quien presumiblemente era un familiar y no un corregidor, y que vivió una veintena de años después de los datos antes citados. Pero la propia naturaleza del escudo con la cruz acolada nos indica que no era un "simple lugareño".

Finalmente esbozaremos la biografía de Don Diego de Arce y Reinoso, quien fue Inquisidor General desde 1643 hasta su muerte en 1665. Había nacido en Zalamea de la Serena (Badajoz) en 1585 y, como primogénito, le correspondió el señorío paterno de Garro. Tras estudiar en Salamanca y Plasencia, llegó a doctor e incluso a impartir clases. Es Oidor en la Chancillería de Granada, caballero y luego comendador en la Orden de Alcántara y llega en 1632 al Consejo de Castilla. Elegido Obispo de Tuy en 1635, como solo tenia órdenes menores hubo de recibir las restantes para acceder al cargo en 1636, pasando a obispo de Avila en 1637 y de Plasencia en 1640.

Según el historiador José Martínez Millán es un personaje importantísimo en la Historia de España puesto que es la antítesis del Conde Duque de Olivares y su enemigo mortal. Sin embargo, fue olvidado inicialmente por la historia del reinado de Felipe IV, ni siquiera Elliott lo conoce ni lo cita

Arce de Reinoso fue delegado del Inquisidor General Antonio de Sotomayor y Urbano VIII le nombro Inquisidor, siendo el último de los poderosos inquisidores de la talla de Cisneros o Valdés. Su labor principal fue el lograr la independencia económica de la institución, el no depender ni de los favores reales ni de los fondos confiscados a los procesados. Por cierto, la expulsión de los moriscos y la falta de judaizantes hizo disminuir parcialmente los ingresos de la inquisición, al no haber herejes que procesar y a los que confiscar sus bienes. Arce reformó las plazas supernumerarias y prohibió la venta de oficios.

Respecto a Olivares, llevó el proceso en su contra, pues al cesar en la privanza real fue acusado de delitos contra la fe en 1645, aprovechando la relación del Conde Duque con el convento madrileño de San Plácido. Prudentemente, el proceso se llevó a cabo sin alboroto pues incluso el propio Arce se vio envuelto en el proceso en 1656, siendo declarado inocente por el Papa.

Llegaría a Consejero de Estado en 1664 y fue enterrado en un convento, ahora desaparecido, de su villa natal. Murió la misma fecha que Felipe IV. Parece ser que en lo personal fue un hombre poco apegado a las riquezas, que se remendaba el mismo sus ropas, y de vida aústera. Aun así sufrió un intento de asesinato y se escribieron muchos libelos en su contra. Amigo de los libros, a su muerte dejó una biblioteca de 3880 obras en unos 10000 volúmenes.

Y aquí vuelve a entrar Guadalajara en el relato con una curiosidad más. Cuenta el Cronista Provincial Antonio Herrera Casado que Diego de Arce sacó fácilmente de la biblioteca conventual de Plasencia los códices que su secretario Juan Tamayo necesitaba para sus estudios sobre hagiografía hispana. A la muerte del Inquisidor, los volúmenes quedaron en posesión de su sobrino y heredero, Fernando de Arce y Dávila y cuando se venden los libros, parte en 1665, parte en 1677, el erudito marqués consorte de Mondéjar D. Gaspar Ibáñez de Segovia y Peralta estuvo atento, adquiriendo entre otros el famoso el Beato de Fernando I y Sancha. La biblioteca de D. Gaspar fue confiscada a su muerte en 1708, pues su hijo era austracista en la guerra de Sucesión, y se incorporó a la Biblioteca Real (hoy Nacional) en 1712, dónde esta ahora el Beato con otros libros de la misma.
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Bibliografía Inquisitorial
"Los Familiares de la Inquisición española" de Gonzalo Cerrillo Cruz (2000).
"La Inquisición en Castilla-La Mancha" de Juan Blázquez Miguel (1986).
"Política e Inquisición. El proceso a Jerónimo de Villanueva" de Carlos Puyol (1992). En su origen fue una tesis dirigida por el profesor Martinez Millán, incluye una amplia biografía del inquisidor Arce de Reinoso y de los sucesos del convento de San Plácido.
"La Hacienda de la Inquisición" de J. Martínez Millán (1984) y "El Conejo de la Inquisición" de J. Martínez Millán y T. Sánchez Rivilla en la revista "Hispania Sacra" 73 (1984) pag 71.
"La Inquisición española: nueva visión, nuevos horizontes", volumen coordinado por J. Pérez Villanueva (1980) y "La Inquisición española en España y América" volúmenes coordinados por J. Pérez Villanueva y B. Escandell (1984-1993).
José Luis García de Paz. 11 de Septiembre de 2003. Revisado el 28 de junio de 2005.




Gracias José Luis, por permitirme publicar esta información en este blog.
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