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Yélamos de Arriba,... sombra y nogal

En honor a un buen amigo (Jesús "el de la Fortuna"), publico en este apartado una recopilación de datos históricos y costumbristas, recogidos en la red de redes, sobre este bello enclave alcarreño, que está ubicado muy cerquita de Budia (mi pueblo).


Acompaño algunas de unas fotografías que hice en este enclave durante mi visita de julio del 2011; y añado también algunas fotografías antiguas que mi amigo Jesús, me ha enviado para complementar este reportaje de su pueblo natal.





En mi paseo por esta preciosa población, que me acercó personalmente un montón de recuerdos, pudimos hablar mi padre y yo (mi padre con 87 años y yo con 30 menos) con varias personas del lugar. Todas amables y cariñosas, como buenos alcarreños.




Así fuimos respirando su atmósfera, sus sombras y sus rincones.



"Cuqui" casado con la nieta de Juan "el caracol" nos enseñó su casa encaramada a lo alto del pueblo, desde la que se denominaba todo este particular enclave, divisando el cementerio, la iglesia, todos los tejados y las bodegas de la ladera al otro lado del valle.



Así como nos acogieron con mucha amabilidad y cariño un ramillete de personas (casi todas de la familia de "los fanegas", entre las que destacaron María con sus 84 años que todavía enredaba en la cocina del bar de la plaza y su hija Esperanza gestora de la "casa rural " con una sonrisa siempre abierta acogiendo al visitante).


...(Aprovecho para dar publicidad de esta casa rural construida sobre una vivienda de hace más de 300 años en la que se conservan unos preciosos artesonados de madera con una vigas descomunales) . Esta casa rural está situada junto a la plaza, en la calle de San Roque número 3 y podeis contactar con María en el teléfono 649281240 o el 949283073, para reservar alguna habitación. No os defraudará.




Yélamos de Arriba, está situado en el valle de San Andrés, entre el río Tajo y el Tajuña, vertiendo sus aguas en el Tajuña. Está enclavado en una ladera de la carretera que va desde Budia a Romanotes, al poco de dejar arriba en una cresta a San Andrés del Rey, población que da nombre al arroyo y al valle por donde discurre.



Antiguamente se le denominaba Yélamos de Suso (ya que “suso” proviene del latín “sursum”, que significa “arriba”). No existe referencia conocida ni etimología posible del vocablo "yélamo", aunque algunas fuentes especifican que pudiera ser una forma muy antigua de denominar "álamo", ya que existen bastantes álamos a lo largo de este valle.


Baja por el valle el arroyo San Andrés, afluente del Tajuña, al que le da de beber sin cesar. Las poblaciones más cercanas son Yélamos de Abajo, Irueste y Romanotes son las poblaciones junto a San Andrés y El Peral ( El Peral está despoblado y corresponde actualmente a Budia junto algunos despoblados más de la zona como Picazo y Valdelagua), más cercanas.





El valle de San Andrés está excavado por la erosión del agua en una planicie kárstica, - muy común por la zona- lo que produce, además, que en las paredes se encuentren muchas cuevas naturales, algunas de ellas utilizadas por pastores o agricultores, como refugio o para guardar aperos, así como para bodegas antes de que la filoxera terminara con las vides de la zona.



En el interior del valle, es increíble la abundancia de manantiales de agua potable, algunos habilitados como fuentes (como la fuente de la plaza, "de la Señora" o "del Sauco, la de "Los Povos", "El Tejar", el "Arca la Fuente" o la de"Los Chorros").

Esta acumulación de acuíferos permite mantener un paraíso forestal y posibilidad para el cultivo de huertas en el valle, que contrasta con el secano de los cultivos de cereales predominantes en la planicie de toda la Alcarria.



Todavía pueblan sus montes venados, jabalíes y lobos, aunque lo más común son los conejos, ardillas, codornices y torcaces, junto a algunas rapaces como ratoneros o halcones. Antiguamente era muy común encontrar cangrejos de río y




Entre las especies vegetales más abundantes podemos citar los chopos y álamos, saúcos, robles y nogales, entre otros, en el fondo del valle, y olivos y encinas principalmente, en la planicie superior. Es difícil encontrar algún lugareño que no tenga en sus propiedades alguna noguera (árbol muy común en los alrededores y que ha dado fama a esta localidad)




Iglesia de Yélamos de Arriba ya aparece mencionada en alguna crónica del siglo XII en la que se la denomina como iglesia de Yélamos de Suso, por lo que, es posible que hubiera población establecida aquí antes de la invasión árabe, aunque se repobló posteriormente en la reconquista del rey Alfonso VI aproximadamente en 1085.

Se publica en Wikipedia que esta población el 18 de agosto de 1430 pasa a manos de don Íñigo López de Mendoza el célebre poeta por orden del rey Juan II, como agradecimiento por los servicios prestados por el Marqués de Santillana. Al morir el marqués en el año 1458, le sucedió en el señorío su quinto hijo el cardenal Mendoza.

No obstante, ya en el siglo XVI aparece como propietario de esas tierras el titular de la Corona de Castilla como puede verse en las Relaciones topográficas de Felipe II en las entradas referentes a Yélamos de Yuso o San Andrés, por lo que es lógico deducir que Yélamos de Arriba (entonces, de Suso), pasase a manos reales al tiempo que las localidades vecinas.




Si bien no tiene una entrada propia en las Relaciones topográficas de Felipe II, sí aparece mencionado en la entrada de Yélamos de Yuso:


"1. Que este lugar se llama Yélamos de Yuso, á diferencia de otro pueblo que está más arriba en esta vega, que se llama Yélamos de arriba, no se halla haber sido nombrado de otro nombre, ignorando el por qué lo llaman así."




"51. En este pueblo hay una ermita de Sr. S. Sebastián, susténtala el Concejo de limosna: no tiene renta: hay una ermita junto al pueblo hacia el Saliente junto al camino que va para Yélamos de suso, es su advocacion N.ª Sra. de la Concepcion, tiene diez mil maravedís dados á censo y á reparo de la casa."




"54. Hay un hospital que tiene dos camas para los pobres pasageros y peregrinos, susténtase de limosna, es patron el Concejo. Está la villa de Yélamos de Suso cuarto de legua de este pueblo, es de D. Gomez de Ciudad Real, y de Mendoza, tiene ciento veinte vecinos, son las alcabalas de S. M. y tiene tres montes de carrasca. Está la villa de Retuerta hasta media legua de este pueblo, al cierzo, tendrá cuarenta vecinos, es del Conde Nebito, tiene el Sr. las tercias y alcabalas. Está la Villa de Valconete media legua de este pueblo al regañon, es del Marqués de Montes-claros, tiene ciento y sesenta vecinos, son las tercias y alcabalas del Marqués. Ay un Cavildo de S. Bernabé en este pueblo de Yélamos de suso que tiene sesenta y cinco cofrades, tiene de renta hasta ocho mil maravedís, gástanlos en comer el dia de San Bernabé."




El atraso tecnológico en la zona se pone de manifiesto por el hecho de que hasta mediados de los 1980s no había repetidor de televisión, por lo que la recepción de la señal era de muy mala calidad y sólo cuando la climatología lo permitía, o bien la circunstancia de que hasta esas fechas sólo hubiese en la localidad una línea de teléfono, conectada a una centralita manual en Budia dotada de una operadora humana que realizaba el marcado. Igualmente fue a mediados de los 1980s cuando se pasó de 125V a 220V. Al tiempo, era común ver la tracción animal como medio más normal de locomoción.



Es reseñable la sobria iglesia probablemente del siglo XVI o XVII y seguramente edificada sobre los restos de un templo anterior, dada la idoneidad de su ubicación. Se encuentra bajo la advocación de Nuestra Señora de la Zarza. Es un pequeño templo de una única nave rectangular y ábside orientado a oriente, con una torre en la parte sur y una pequeña sacristía adosada al norte. La austeridad en los adornos hace difícil la datación por medio del estilo arquitectónico. A principios de los 2000s se realizó un trabajo de restauración.



Asimismo, pueden encontrarse a las afueras de la localidad las ermitas consagradas a San Roque y Santa Ana]. En el pueblo pueden contemplarse también algunas casas de los siglos XVIII y XIX de cierto interés histórico.



La fuente de la plaza data de 1928 y consta de seis caños con un caudal aproximado de 5 litros por segundo tanto en invierno como en verano. La fuente "de la Señora", construida sobre un manantial en 1982 también tiene un buen caudal, así como la que está a la entrada del pueblo de nueva construcción (2002) "Fuente nueva", que canaliza las aguas del manantial "fuente del Sauco".



Toda la zona de La Alcarria ha sido un área tradicionalmente deprimida en términos económicos. La dureza del clima (un altiplano a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar), donde los ríos transcurren en valles labrados bajo ese nivel, con dificultades de regadío y suelos pobres, hizo que la prosperidad económica basada en la agricultura fuese complicada. Hasta mediados del siglo XX el cultivo predominante fue la vid como queda de manifiesto en las numerosas bodegas excavadas en las paredes rocosas del valle, si bien las mejoras en las técnicas agrícolas y la aparición de maquinaria pesada permitió sustituir la vid por el cultivo extensivo de cereal, que en la actualidad conforma la actividad agrícola predominante. Las explotaciones hortofrutícolas también tienen una relativa relevancia en la economía del lugar.





Antiguamente era común la explotación particular o minoritaria de ganado porcino o aviar, si bien esta actividad ha desaparecido por completo tanto en Yélamos de Arriba como en los municipios circundantes. La ganadería, antes ampliamente representada por numerosos rebaños de ovino queda hoy de forma meramente testimonial, siendo una actividad que va desapareciendo paulatinamente.



No obstante, la mejora de las vías de comunicación ha permitido que gran parte de la masa laboral de la zona se traslade a vivir a núcleos como Guadalajara, relativamente cercanos y mejor dotados de infraestructuras, provocando una caída drástica en las infraestructuras locales. De este modo, tanto de Yélamos de Arriba como de otros muchos pueblos de la zona han desaparecido la escuela, panadería, carnicería y otros establecimientos al por menor, quedando el sector servicios reducido a algún bar, como el “bar María” en la misma plaza junto a la fuente (os lo recomiendo, así como su casa rural). La antaño numerosa venta ambulante, que llevaba a los pueblos numerosos productos de primera necesidad, desde pan hasta gas butano, ha quedado muy reducida en la actualidad, aunque todavía se mantiene y suelen ponerse en la plaza para vender periódicamente, lo que fuerza a que los habitantes de estas localidades se vean obligados a desplazarse distancias medianamente largas para adquirir productos básicos, lo cual mina el desarrollo demográfico de toda la comarca.






Parte de esta información está obtenida en Wikipedia, y para efectos de vocación informativa/educativa la transcribo en este apartado descriptivo de esta preciosa localidad alcarreña, para disfrute de sus lugareños y para todos los amantes de la Alcarria, que consigan navegar por estas palabras ...



Obtenido de «http://es.wikipedia.org/wiki/Y%C3%A9lamos_de_Arriba»







Cercano a un cerro de esta población de Yélamos de Arriba, está enclavado “el castro celtíbero de El Castillejo” que data de los siglos VIII al III a.C. Actualmente pueden verse una cerca de piedras, ya que está todavía sin excavar y podría ser un buen foco e investigación para los arqueólogos de las nuevas generaciones. Tiene acceso libre actualmente, aunque tiene la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.




*** imágenes históricas de Yélamos de Arriba conservadas y recopiladas por mi amigo Jesús Recuero Martínez:






















Para completar este paseo por Yélamos, os publico este soneto, posiblemente anónimo y publicado en Internet por Juan Antonio Usero, titulado:









“A LAS GACHAS DE YELAMOS”





Con el alba en la boca desdentada



anunciaba la abuela el nuevo día.



Blandía la vieja sartén, freía



ajos, tocino y pan, y la alborada



píldora de su ancianidad alzada.




Retirado el sofrito, entretenía,



el agua sazonada hasta que hervía.



Entonces añadía la muy esforzada



harina campesina, humilde y bella.



Parloteaba sola, bien hablada.




Acaso el sol entraba en la cocina.



a iluminar la cara de la estrella.




Era hermosa la aurora, la oleada



del nuevo día inmersa en gacha fina.



















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